El foro?, una tertulia de amigos posterior a una reunión social. El tema ?, ese, conceptos, significado, consecuencias,…
Una conversación de lo más animada, en la que, de refilón, porque no se hablaba de ello, salen esos dos conceptos antagónicos.
¿ Antagónicos ? ¿ porqué ?... Gran debate, ideas distintas, memoria de un pasado que alguien cuenta que fue mejor que éste presente.
¿ Sí ?, ¿ en qué ?. Los que hemos llegado a oír en nuestros 12,13,14 años a ciertas personas que salieron vivas de la trampa de Cuba, ó de la de Filipinas, y que son capaces de contar sus desvelos, entendemos que no es cierto aquello que se nos inculcaba sobre el pretérito : cualquier tiempo pasado no fue mejor, no.
Y quien lo sostiene, no lo vivió. Mas nunca lo dirá como premisa de su postura. Sabe de sobra lo que costó. En vidas. Por eso, pretender que ciertos cuadros de la historia fueron un éxito, una hazaña, nos suena a quimera prefabricada para que ciertos avispados puedan esconder lo indefendible.
Como siempre, las cortinas se van cayendo e, invariablemente, dejan a la vista lo que sus descendientes no desean que sea publicado. Eso les deja en mayor evidencia que si hubieran sido discretos.
¿ Qué es el éxito ? Los educados en ambientes sajones saben de sobra que el éxito consiste en destacar sobre los demás, aunque esos hayan perdido la vida en el intento. Ese tipo de éxito tiene consecuencias: distancia, soledad, desesperación, falta de incentivos vitales, intentos de suicidio,…
Ciertas películas lo ponen en evidencia, aunque cada uno ve lo que quiere. Quienes son de carácter semejante al de los protagonistas, no las disfrutan. Ponedles lejos. Cuanto más mejor. Vuestra vida será más tranquila. Cerca de ellos será desesperante, mientras sea.
En el otro extremo están los que creemos que el éxito es la capacidad de intentar, fracasar, intentar de nuevo, volver a fracasar,… durante toda una vida.
Conseguir lo que deseamos no es el éxito, es el premio a la constancia. Y el fracaso es desistir, claudicar.
Eso no es una filosofía que podamos apreciar en el entorno tan envenenado por la americanización-globalización en que vivimos, donde a quien se separa, le lanzan al precipicio.
Mal vamos. Los que malvivimos la posguerra no nos identificamos con ese entorno. No es el nuestro.
Y no digo que no sea el que se nos puso de modelo, no.
Los modelos, sólo enseñan lo puesto. En el interior, sólo hay vacío.