A modo de bienvenida


En los años 40-50, aquí, no abundaba el dinero para renovar el guardarropa ni las prendas interiores del cajón. Por eso los "tomates", los agujeros en los calcetines. La escasez obligaba a reciclarlos mientras la madre consiguiera zurcirlos con el huevo de madera dentro.

Ahora, es el efecto invernadero el que nos empuja a tener los pies frescos, por eso mantengo el título y la imagen

Deseo que lo que escribo os guste.

martes, 12 de diciembre de 2017

Se acaba el año...

... y, dado que, dentro de unos días me resultará difícil utilizar este teclado, aprovecho para felicitaros con anticipación y, expresando mis mejores deseos para 2018, os hago un regalo. 

En la entrada anterior podeis escuchar una maravilla. Es Glenn Gould al piano, acompañado por la Sinfónica de Toronto, que interpreta el Concierto nº5 para piano y orquesta de Beethoven.

Recomiendo efusivamente la audición del 2º movimiento, en 19:20, absolutamente magistral.

Glenn Gould, ya fallecido, poseía una memoria musical portentosa - leía una partitura y ¡ya se la sabía! -, era capaz de una concentración inmensa y disponía de un oído completo.

Durante la interpretación entraba en arrobo, se movía y tarareaba, incluso se quitaba los zapatos. Nadie le reprochó nunca esas actitudes, no eran extravagancias, sino su apoyo para que las interpretaciones resultaran diferentes: en general, más suaves y lentas, y no seguía las indicaciones de los compositores.
 
Era un ser especial, un hombre de aspecto desgarbado, que usaba una silla propia vieja, paticorta y sin cojín, que le ponía en una posición en la que casi rozaba las teclas con la nariz al doblarse sobre el teclado durante los conciertos.(Vedlo) 

Tocó en público por última vez en Los Ángeles y, siendo una auténtica figura internacional, anunció que se retiraba de los escenarios. Adujo que sentía hastío por la interpretación en directo y que serviría mejor a la música en un estudio de grabación más que en la sala de conciertos.

Pensaba además que la música se preservaba mejor en la intimidad.

J. S. Bach fue su gran especialidad constituyéndose sus grabaciones verdaderos puntos de referencia. Las grabaciones en vivo que efectuó de los Conciertos para piano y orquesta de Johann Sebastian Bach constituyen verdaderas joyas interpretativas. Su versión de las Variaciones Goldberg, de Bach, es una pieza mítica.

Además de las grabaciones de piano en estudio, y en formatos modernos, se dedicó también a la escritura y a la radio, que le apasionaba. 

Murió tras sufrir un infarto cerebral.

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