Voy leyendo diarios y
escuchando en la radio las informaciones que publican relativas a los diversos
casos de corrupción recientemente abiertos por los jueces. Pero no veo soluciones.
Y es que tampoco todos los fiscales se atreven a morder en esos asuntos. Malo.
Si el
sistema de reparto social en este país empieza por no tener cimiento en la
justicia, malo.
Si las indagaciones, pocas, han de esconderse hasta entre los
propios investigadores como protección ante el sistema de infiltración que los
cabecillas han montado, malo.
Después de toda esa suma de éstas y otras malas
premisas, ¿quién es capaz de romper las cándidas barreras que se montan los
presuntos simplemente alegando el consabido “yo no sabía nada de lo que Vd. me
pregunta”? Es que suena a carcajadas sobre la cara del juez y fiscal.
Al final de todo hay un único
concepto muy manido últimamente: responsabilidad. Nadie es responsable. En esas
condiciones lo que procede es liberar a los reos con una fianza. Liberación que
pueden aprovechar para retirar de en medio las pruebas que no hayan sido
aducidas en las vistas previas.
Y ante la escasez de evidencias,…
procede dictaminar la libertad de los inculpados. Negocio redondo.
Largo en desarrollo, pero
redondo. Ninguno de ellos devuelve lo escamoteado. El coste, todo lo más unas semanas
en detención preventiva. Eso a quien pillen.
Porque la ecuación inicial se
rompe cuando el que “pilla”, no reparte. Entonces, las “fuerzas vivas” dejan de
tener la mano extendida y pasan a tomar el móvil y llamar a la “fuerzas de
orden”.
Esa es la lacra de la clase de
dirigentes que tenemos: la falta de responsabilidad en aplicar el reparto. Nada
pasa hasta que falla el sistema por esa parte.
Mientras se vaya repartiendo…
¿Y lo que las “personas altamente
responsables” han repartido, quién se lo ha quedado? ¿dónde está?
Grandes preguntas.
Montoro que dice saber
mucho de quienes, según él, no pagan sus impuestos debe tener en su libreta los
nombres de éstos que “no pagan sus impuestos".
Decía "Largo en desarrollo", si, de mucho tiempo de diseño y montaje de la infraestructura precisa. Y también de preparación del personal neceasario.
Porque lo que se cuece no se ha sacado ayer de la olla. Lleva muchos años en la cocina. A fuego lento. Y los que no han conseguido carreras políticas ó funcionariales, ya tienen la vida resuelta.
Ya les van colocando, ya. Ya se ven. Mientras, han creado empresas, fundaciones, estructuras contables muy ramificadas para dilatar las investigaciones, leyes ineficaces para perseguir los casos detectados,...
Han habido muchos suspendidos en oposiciones buscando acomodo ante la avalancha de "no doctos" que han invadido puestos funcionariales sin la debida "acreditación".
Ha sido la "guerra de los abogados del estado", frustrados en su progresión laboral.